Las cooperativas, en concreto, y las empresas sociales, en general están abocadas a inter-cooperar entre ellas, creando redes de producción y creando una franja de consumidores inter-medios y finales fieles, sino quieren caer en la sobre-explotación, la marginalidad,o siendo satélites (llegando a ser franquicias de las transnacionales, por ejemplo) o, bien, asimiladas, explícita o tácitamente, a la empresa capitalista. El cooperativismo puede ser tanto víctima de su fracaso como de su éxito, que le pueden llevar a abandonar igualmente los principios cooperativos, como es ahora el caso de la cooperativa agropecuaria de Guissona, convertida hoy en un holding transnacional convencional. Tenemos que vigilar el egoísmo del grupo que puede generar cualquier empresa cooperativa...