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01/06/10 Monitores/as con menores con problemas
Descripción:

Pretendemos formar un grupo de voluntarios/as que trabaje de forma alternativa con respecto a los campamentos típicos. El objetivo principal es que los/as menores disfruten, aprendan y crezcan en su período vacacional sin que se les impongan actividades, si no que ellos/as mismos/as propongan y organicen sus vacaciones. Todos/as los/as chavales/as que vienen a la huerta escuela presentan problemas a nivel psicológico, de comportamiento y/o desarrollo. Es por ello que nuestra forma de hacer y estar es diferente, pues sus necesidades son diferentes. Debido ello, el grado de implicación y de trabajo durante todo el campamento es muy alto, tanto física como psicológicamente.

                        Si te atreves, escribe o llama.

Las personas interesadas pueden contactar directamente con nosotros/as para la selección O asistir [nos será muy útil para la selección de voluntarios/az] antes a nuestro Curso de intervención con menores en riesgo de exclusión social para comprobar nuestra manera de trabajar con los/as menores [tiene como objetivo el formar a personas de cualquier edad para realizar cualquier tipo de voluntariado en áreas de exclusión social o infantil y trata de profundizar en esta problemática y ofrece a los alumnos/as la posibilidad de evaluar su capacidad de involucrarse en la resolución de conflictos familiares y personales y de mejorar su comunicación con los/as menores.

Se trataba de que los/as chicos/as se desahogaran un poco de la vida bajo control, los límites se ampliaran y Magaña se convirtiera en un lugar de referencia donde descargar la presión acumulada durante el curso y encontrar a un equipo de personas que les aceptan como son y que se desviven por acercarse a ellos y comprenderles. Aquí no tratamos de imponer ninguna línea educativa ni moral, los conflictos se afrontan con una total asepsia ideológica y se les ayuda a que sean ellos/as quienes sugieran y acepten la solución.

 

Durante su estancia apelamos a su responsabilidad en un plano de igualdad. Lo que se hace cada día es decidido por ellos/as. Esto les da una sensación de libertad que al principio les cuesta manejar, pues suelen tener muy organizada la vida por los/as adultos/as.

 

En Magaña no hay castigos, pero todos los conflictos han de resolverse con soluciones positivas para ellos/as y para los/as perjudicados/as.

 

En Magaña no hay jueces/zas ni policía, los/as chivatos/as y los/as periodistas no son escuchados/as, los/as directamente implicados/as en el conflicto  lo resuelven, con sus educadores/as, apelando a los sentimientos de cada uno/a.

 

En Magaña no sabemos si un comportamiento es bueno o malo, pero sí sabemos cómo nos hace sentir, e intentamos conocer cómo se siente la persona que se comporta así.

 

La chulería, la violencia, el egoísmo, el insulto, no nos pone mal, ya nos lo hemos arreglado. Tratamos de enseñarles que el que la otra persona esté mal o equivocada no nos tiene que hacer sentir mal. Lo de que el sentido de lo dicho lo pone el que escucha lo acaban entendiendo y hasta les divierte aplicarlo.

 

Ante la violencia, tratamos de que la rabia fluya sin daño en vez de reprimirla. Los/as educadores/as no dan ninguna directriz sino que cuestionan a los/as chavales/as sobre cómo proceder para conseguir la mejor solución.

 

Al actuar en un plano de igualdad, ellos/as aceptan nuestro enfado por su trato y siempre se busca al final el encuentro donde se produce la escucha y la comprensión.

 

La mayoría vive su realidad con pesimismo y tratamos de que den la vuelta a su visión de la vida, que busquen lo positivo de su situación y que comprendan que juzgar a los/as demás no les va a hacer más felices.

 

No tenemos ni somos criados/as de nadie, ni ellos/as pueden serlo de sus compañeros/as. Tratamos de detectar los abusos por edad y de preguntarles la legitimidad de ello. Rápidamente lo entienden y lo aceptan.

 

Aunque los/as chavales/as no lo perciben, esta libertad de actividades nos obliga a estar muy organizados/as, pues los grupos no están definidos de forma constante sino que varían según el interés que despierta en ellos cada una de las actividades del “menú”.

 

La comida es un capitulo que les afecta bastante. Al no  me gusta eso se responde con imaginación, adaptando los menús a sus sugerencias y haciendo todas las excepciones que nuestra despensa y la ley nos permiten. Una vez pasados los primeros días se suelen olvidar las manías, el campo abre demasiado el apetito y los/as cocineros/as siempre tienen algo para las excepciones.

 

Un aspecto a tener en cuenta con respecto al trato con los/as menores es no entrar a juzgar sus comportamientos: nada está bien o mal, sino que nos basamos en ¿cómo te sientes? A través del diálogo, no el monólogo, acordamos con ellos/as cómo proceder en los casos en que su actitud ha invadido la libertad del/de la otro/a. El acuerdo final no puede ser un castigo, aunque se lo auto impongan ellos/as mismos/as, si no soluciones prácticas para que les sirvan en el presente y para el futuro.

 

Los/as chavales/as viven Magaña como un aquí puedes hacer lo que quieras, el número de niños/as por adulto/a es muy reducido y nunca supera los siete, con lo cual permite trabajar con ellos/as de forma personalizada, sin necesidad de formar grupos grandes para hacer una determinada actividad. Una de las ventajas de ser más adultos/as es que los/as menores se sienten importantes y atendidos/as en todo momento, cualquier conflicto puede ser abordado en el momento sin necesidad de aplazarlo para más tarde y sin aplicar la norma 13.4 de un manual concreto.

 

Las normas las marcamos entre todos/as con el día a día, no hay normas preestablecidas antes de que ellos/as lleguen, en las decisiones se respetan las minorías, cada opinión cuenta, coincida o no con las del resto. No hay jerarquías, el hecho de tener más edad no da ningún poder.

 

Hay que estar muy sano/a para vivir esto, pues se trata muchas veces de desaprender hábitos autoritarios, ideas preestablecidas o creencias impuestas desde la cuna. También, muchos de estos/as chicos/as están bajo tratamiento psiquiátrico, practican la delincuencia, tienen una rabia acumulada que estalla con lo mínimo, así que te van a exigir el máximo y, si no se lo das, lo normal es que te sientas muy mal.

 

Durante los campamentos, también nos miramos bien por dentro, para ver si estamos dispuestos a dar lo que estas convivencias nos van a exigir, y que la experiencia sea gratificante en vez de un infierno. Los/as monitores/as dedican unas horas cada día a esta formación aparte de la reunión nocturna, para revisar los acontecimientos del día y preparar el siguiente.

 

Ser mayor de edad. No hace falta ningún título oficial. Estamos abiertos/as a ideas y personas que coincidan con esta línea de trabajo, por eso necesitamos conocernos antes de empezar el trabajo con ellos/as. Puede que tus ideas no coincidan, pero que quieras conocer y vivir las nuestras, por si algo te es útil. No tenemos inconveniente, siempre que no se interfiera en el trabajo con incoherencias.

Dirección Web: www.hogaresdemagana.org
Categoría:  Infancia
Incorporado por:  fundación hogares de magaña
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